
DEFENSA DE LOS POLICÍAS
Quienes prefirieron la violencia al ejercicio pacífico de sus derechos fueron los que agredieron a los policías y a los ciudadanos a quienes ellos defendían. Esos delincuentes han gozado en todo momento de la protección del Estado de Derecho al que ellos atacan. ETA es una organización terrorista y no un grupo separatista.
La organización privada Human Rights Watch (HRW) ha publicado su informe anual sobre derechos humanos cuyo contenido se daba a conocer esta semana. Esta organización se refiere a unos supuestos informes relativos al uso excesivo de la fuerza en Madrid y otros lugares a la hora de disolver las concentraciones y manifestaciones ilegales que se produjeron en España durante los meses de mayo y junio. También recoge unas supuestas acusaciones de uso excesivo de la fuerza durante las protestas contra la visita del Papa a Madrid.
En su informe, HRW omite las agresiones que sufrieron los policías y viandantes a manos de los concentrados y manifestantes. Tampoco señala las pérdidas de los comerciantes de los lugares ocupados ni las agresiones sufridas por los peregrinos que acudieron a la Jornada Mundial de la Juventud en el mes de agosto. Por fin, esta organización tampoco precisa qué informes acoge ni quién los ha elaborado ni menciona resoluciones judiciales ni administrativas que ratifiquen las manifestaciones que vierte en su informe.
La situación económica y financiera que atraviesa España está teniendo consecuencias en nuestra sociedad con gravísimos problemas de desempleo y situaciones objetivamente dramáticas de millones de personas que empiezan a sufrir el largo calvario de no poder trabajar.
Estos millones de personas, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, españoles e inmigrantes, necesitan todo el apoyo de nuestros gobernantes y de aquellos que si tenemos la suerte de tener trabajo y que, con esfuerzo, estamos realizando los sacrificios que nos han pedido los gobiernos de turno.
En las actuales circunstancias, ciertos autodenominados movimientos sociales, que intentan eludir las normas comunes de todos, se han dedicado a verdaderas campañas de delincuencia orquestada amenazando a la sociedad en su conjunto y a todos aquellos ciudadanos que cumplen escrupulosamente con sus obligaciones. Por desgracia, los delincuentes tratan de sacar provecho de la crisis a costa de la inmensa mayoría de ciudadanos honrados que ejercen sus derechos dentro del marco de convivencia democrático que nuestra sociedad se ha dado.
Así, durante las concentraciones de los meses de mayo a agosto, España sufrió toda suerte de altercados, ocupaciones, daños, defraudaciones, usurpaciones y un amplísimo catálogo de ilícitos penales que abarcaban desde las lesiones hasta el atentado. Algunos manifestantes y concentrados prefirieron la violencia y la agresión al ejercicio pacífico de unos derechos que nadie les coartaba. Frente a ellos, en defensa de los ciudadanos, de la libertad y de la ley, estuvieron y estarán siempre los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía.
Desde la Unión Federal de Policía, debemos recordar una vez más que esta situación que no tiene una única solución policial. No es sólo la presencia de un mayor número de policías en las calles de nuestras sociedades la única respuesta para un gravísimo problema. Ahora bien, los organizadores de la delincuencia orquestada deben saber que los problemas que afrontamos tampoco se resolverán con la insumisión social, el incumplimiento de las obligaciones como ciudadanos ni el enfrentamiento con los policías.
Así, el uso excesivo de la fuerza fue el de aquellos que atropellaron a los comerciantes de las plazas ocupadas y el de quienes insultaron y humillaron a los asistentes a los actos de la visita del Papa. Quienes prefirieron la violencia al ejercicio pacífico de sus derechos fueron los que agredieron a los policías y a los ciudadanos a quienes ellos defendían. Esos delincuentes han gozado en todo momento de la protección del Estado de Derecho al que ellos atacan.
Por desgracia, HRW incurre en más errores en su informe. Por señalar alguno, ETA es una organización terrorista y no un grupo separatista como HRW menciona.
La Unión Federal de Policía ha denunciado muchas veces los instrumentos de trabajo insuficientes, la falta de medios de autoprotección, el constante incumplimiento de la normativa en materia de riesgos laborales, la ausencia de protocolos de actuación que determinen cuales son las actuaciones policiales a seguir en determinadas situaciones y un durísimo régimen disciplinario que castiga severamente las posibles disfunciones en la realización de nuestra profesión.
Ahora bien, el Cuerpo Nacional de Policía goza de una legitimidad democrática que le dan las leyes y el masivo apoyo ciudadano que lo convierte en una de las instituciones más valoradas de España. Sus funcionarios se vienen sacrificando desde hace años económica y personalmente por el bien de todos. Los policías no merecen el tratamiento que el informe de esta organización privada les da.
La Unión Federal de Policía ofrece a HRW su colaboración para que los informes que elabore en el futuro sean más imparciales, más equilibrados y mas rigurosos.
Los derechos humanos y nuestra sociedad se lo agradecerán sin duda.
Javier J. Arrillaga Rejano
Secretario General de la Unión Federal de Policía